domingo, 20 de mayo de 2018

Unidad 2. Sesión 5. Actividad 2. Análisis y abstracción de información

MARCO TEÓRICO

LA BULIMIA Y ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN

ANTECEDENTES

Pese a que el término nervosa se atribuye a Richard Morton (1689), se revisan en este artículo sus verdaderos orígenes, los que pueden remontarse a Empédocles de Agrigento, y más atrás a Alcmeón de Crotona, discípulo de Pitágoras. La revisión etimológica del mencionado término arroja luz sobre los fascinantes inicios de esta palabra, indefectiblemente ligada a la bulimia y la anorexia.
La palabra nervosa, un término atávicamente ligado a la bulimia y anorexia, lo que puede llevar a consideraciones de índole prehistórica y a inferir significados, figuras e ideografías. Ello hace necesario señalar que el escrito gire en torno a dos supuestos teóricos, uno histórico y otro hipotético, y advertir que toda pretensión por dilucidar un fenómeno “es un intento de cubrir con artificios explicativos, es menester abordar dos significados indefectiblemente vinculados con él: la anorexia y bulimia nervosa. “Anorexia” proviene del prefijo griego a (negación) y orégo (apetecer) (Lenoir y Silber, 2006), literalmente “inapetente” (Diccionario de Ciencias Médicas, 1992)5 y que consiste en un trastorno grave de la conducta alimentaria caracterizado por el rechazo a mantener el peso corporal en los valores mínimos normales (American Psychological Association [APA], 2002). Richard Morton fue el primero en proponer el término “anorexia nervosa” hacia 1689 en su obra Phthisiologia, seu Exercitationes de phthísis (Silverman, 1985). Por su parte, el término “bulimia” se deriva del griego boulimos, que procede de la fusión de bous (buey) y limos (hambre), esto es, “hambre de buey”. (Hernández Alcántara, 2011).

BASES TEÓRICAS

La Anorexia y la Bulimia Estas dos enfermedades son una epidemia que amenaza la salud de los adolescentes. Se habla mucho de cómo una persona puede ser afectada debido a estas enfermedades. Para muchas mujeres la apariencia física es primordial, lo cual influye para no sentirse bien con su imagen. Los medios de comunicación tienen mucho que ver en cuanto a la anorexia y la bulimia, debido a que constantemente nos invaden de mensajes con personas atractivas y con éxito. Es conocido que las modelos tienen una obsesión por lucir bien ante el publico, es por eso que llegan al fondo y destruyen su cuerpo. La anorexia y la bulimia son enfermedades que han ido aumentando en el transcurso de los años, a mediados de los 50 y los 60 la incidencia de la anorexia aumento un 300%. Existen relatos medievales de una misteriosa enfermedad caracterizada por una gran pérdida de peso a partir de una dieta de hambre auto impuesta, que transforma a quien la padece; las primeras descripciones clínicas de la Anorexia nerviosa. Estas son enfermedades que acaban con la vida de las y los que lo padecen especialmente jóvenes de todas las clases sociales.
 La bulimia es un desorden alimenticio, que tiene como efecto no solo la adicción a los alimentos, existe también un rechazo a estos, con una combinación de atracones esporádicos. Las personas que padecen esta enfermedad no son capaces de dominar la desesperación que los lleva a comer, por sentimiento de culpa y vergüenza después de ingerir alimentos en altas cantidades de calorías y grasas, les lleva a provocar el vomito, o ingerir laxantes o diuréticos, realizando ejercicios excesivos para eliminar las comidas consumidas, Los bulímicos padecen de 15 atracones y vómitos por semana sin embargo su peso es normal lo cual es complicado detectar la enfermedad. Es importante mencionar que en un solo atracón las personas que sufren de bulimia pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías, Esta enfermedad se da en adolescente desde los 19 años. Causas Influyen los factores psicológicos, biológicos y sociales llevándolos a tener una visión diferente de si mismo con el temor a subir de peso y engordar. Los que padecen esta enfermedad constantemente se ven gordos, siendo su peso normal, sin embargo no pueden reducir sus ansias de comer. Varias veces se presenta esta enfermedad ya que de niñas hacen dieta sin un control medico. Hasta la actualidad no se conoce la vulnerabilidad biológica del por que el desarrollo de la enfermedad, esta se da por factores como el entorno social, el temor a la burla y las dietas. Características
 1.-Atracones o sobre ingesta de alimentos: se refiere a que el enfermo injiere una gran cantidad de alimentos en periodo corto, pierde el control de consumir y tiene una ansiedad excesiva por comer.
 2.- Depresión
3.- Ansiedad
4.- Debilidad
5.- Dolores de cabeza
6.- Hinchazón del rostro por la inflamación de las glándulas salivales
7.- Problemas con los dientes
8.- Mareos
9.- Perdida de cabello
0.- Irregularidades menstruales
11.- Aumentos y reducciones de peso bruscos
Los enfermos que tienen bulimia también pueden presentar síntomas de cleptomanía, alcoholismo o promiscuidad sexual, pueden desencadenar arritmias, colon irritable, reflujo gastrointestinal, perforación esofágica, roturas gástricas y pancreatitis. Tratamientos Existen algunos tratamientos que pueden mantener estable la salud de las personas que padecen de bulimia como por ejemplo la psicoterapia y fármacos. Es importen que la psicoterapia sea realizada por un terapeuta que tenga bastante experiencia en alteraciones del apetito. Si los pacientes toman un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar controlar la bulimia nerviosa. Para combatir a la enfermedad es necesario evitar los vómitos, y así mantener estable el funcionamiento metabólico de la persona enferma. Es importante imponer una dieta equilibrada y nuevos hábitos alimenticios. El tratamiento también involucra la colaboración de la familia. La curación de la bulimia se da en un 40% de los casos, es una enfermedad que tiende a empeorarse. Existen mas muertes en la bulimia que en la anorexia debido a las complicaciones de los vómitos y el uso de purgativos. (León, 2012).


Los problemas en la conducta alimentaria no sólo se refieren a la comida; sino a una serie de dificultades como inadecuados hábitos alimentarios, preocupación de no engordar, desequilibrios emocionales, autovaloraciones negativas y otros componentes que vislumbran características conductuales del problema. Introducción Los seres humanos por nuestra condición de organismos biológicos, deberíamos mantener una relación natural con la comida.
La ingesta regular de alimentos ricos en nutrientes y en cantidades adecuadas tendría que constituir un patrón de conducta universal entre hombres y mujeres. El espectacular incremento durante las últimas décadas del número de personas que muestran una relación no natural con la comida, ha despertado el interés por la comprensión de estos paradójicos comportamientos y por cómo ayudar a estas personas a recuperar un patrón de conducta alimentaría más apropiado. La mayoría parten de la consideración de estas conductas como síntomas de unos trastornos o enfermedades mentales etiquetadas como anorexia y bulimia nerviosas. Etimológicamente hablando, un trastorno de la conducta alimentaría haría referencia a todas aquellas circunstancias que supongan una disfunción en el comportamiento alimentario del afectado. Pero, en realidad, cuando hablamos de problemas en la conducta alimentaria no nos estamos refiriendo solamente a la comida; sino que detrás hay toda una serie de dificultades como un inadecuado hábito alimentario, un exceso deseo de no engordar, desequilibrios emocionales, autovaloraciones negativas y todo un sinfín de componentes que nos dan una visión de las características conductuales de este problema.
En cuanto a la bulimia nerviosa, la definición de atracón resulta imprecisa y difiere de la propuesta para el trastorno de atracón sin justificar claramente esta diferencia. En efecto, las cinco manifestaciones propuestas plantean dificultades, por su ambigüedad, que: no se precisa que velocidad de ingesta es la anormal, ni cuanto es una cantidad enorme de comida, ni como se evalúa el malestar y la culpabilidad unida al episodio de atracón. Una diferencia que no comprendemos es porque este sentimiento de culpabilidad se expone como criterio para el trastorno de atracón y no así para el de bulimia nerviosa. De acuerdo con Walsh y Garner (1997), su introducción busca proporcionar marcadores conductuales de episodios de atracón, al no observarse en estos sujetos conductas compensatorias que desempeñen tal función. Las conductas compensatorias servirán por tanto como referente para delimitar un atracón en aquellos sujetos que la manifiestan, opinión compartida por Schlundt y Johnson (1990). A su vez, en el criterio de conductas compensatorios no se operacionaliza el ayuno, el uso de laxantes, enemas o el ejercicio físico. El análisis funcional como modelo etiológico de la anorexia y bulimia Tradicionalmente, se ha propuesto la anorexia y bulimia nerviosas como trastornos o enfermedades mentales que dan pie a una serie de síntomas o manifestaciones. Pero esos síntomas o manifestaciones explican la verdadera causa del problema o solo se limitan a describir este sin proponer un elemento o elementos explicativos reales y científicos de la causa o causas.
En esta función de la conducta no natural con la comida, el hambre actuaría como un potente reforzador positivo que premiaría su sensación de control, la expectativa de contingencia de reforzamiento de delgadez y la no aparición de la obesidad actuarían a su vez como refuerzo negativo de la sensación de control. Esto se puede operacionalizar, por ejemplo, con los kilos que la persona va perdiendo que también reforzarían negativamente la sensación de control. Existen más reforzadores positivos de las conductas anteriormente citadas; así, por ejemplo, nos encontramos con la atención que va a recibir el paciente, asumir el rol de persona enferma, y la evitación de conductas indeseables por el hecho de tener un problema de relación con la comida. Hemos descrito las funciones que con mayor frecuencia explican las relaciones no naturales con la comida, su inicio y su mantenimiento; para terminar invitar al diseño de tratamientos a la medida del cliente, tras la identificación de las funciones de las conductas no naturales con la comida que se suceden en cada caso particular. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (p. ej., pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 % del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85 % del peso esperable). B. Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal. C. Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal. D. En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, p. ej., con la administración de estrógenos.) Especificar el tipo: Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones o a purgas (p. ej., provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas) Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (p. ej., provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas). n Criterios para el diagnóstico de Bulimia nerviosa. Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por: (1) ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (p. ej., en un período de 2 horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias (2) sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (p. ej., sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo). B. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo. C. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de 3 meses. D. La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales. E. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa. Especificar tipo: Tipo purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso Tipo no purgativo: durante el episodio de bulimia nerviosa, el individuo emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso. (Aceituno Solis, 04)

Los pacientes con bulimia nervosa (BN) tienen generalmente índices de masa corporal (IMC) normales a diferencia de aquéllos con trastorno de alimentación compulsiva (BED) que suelen presentar obesidad. Psicopatologías como la depresión son más frecuentes en ambos tipos de pacientes en comparación con otros. Además, son comunes los trastornos del metabolismo. Como los cambios cíclicos de peso pueden propiciar un incremento en la eficiencia metabólica, es concebible que los esfuerzos repetidos para perder peso induzcan un estado de conservación de la energía que promueve una ganancia de peso, lo que a su vez conduce a esfuerzos mayores para reducirlo nuevamente. Las alteraciones de la serotonina y del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal pueden estar relacionadas con decrementos de la leptina, lo cual puede contribuir a la génesis de los atracones alimentarios en la BN. Se han encontrado concentraciones séricas disminuidas de leptina, que se correlacionan negativamente con la frecuencia de los atracones. Los patrones diurnos de secreción de leptina se encuentran alterados en pacientes que presentan episodios de alimentación compulsiva, con abolición de los aumentos normales de leptina dos horas después de la comida del mediodía. Como es de esperarse, en los pacientes obesos con trastorno de alimentación compulsiva son más frecuentes las concentraciones elevadas de leptina, que se correlacionan positivamente con el índice de masa corporal (IMC). Existen reportes de niveles elevados de neuropéptido Y (NPY), un potente estimulador del apetito, en pacientes con BN con peso normal, independientemente del IMC. También se han encontrado en pacientes con BN niveles disminuidos del neuropéptido estimulante de la gastrina (GRP), la cual es una bombesina que actúa como anorexigénico en el nivel central. Sin embargo, paradójicamente es común encontrar niveles elevados de un inhibidor del apetito como la colecistocinina-pancreocimina (CCK-PZ) que se correlaciona positivamente con el aumento de las porciones ingeridas. Se reportan asimismo aumentos séricos de beta-endorfinas, lo que sugiere un tono opioide elevado en pacientes bulímicos. Además, aún es controversial la posible disminución de la actividad de la enzima dipeptildipeptidasa IV (DPP IV), la cual inactiva al glucagon, con lo que puede tener un impacto determinante en el control de la saciedad, y repercutir en el sistema inmune. Los niveles séricos de noradrenalina (NA) y serotonina (5-HT) se encuentran disminuidos en pacientes con BN en comparación con los individuos sanos, lo que se relaciona estrechamente con psicopatologías como la depresión. Los niveles de dopamina son similares o se encuentran disminuidos en relación con los controles. En pacientes con BN se han encontrado niveles basales disminuidos de triptófano en sangre, principal precursor de la serotonina, sin diferencias en la relación triptófano-aminoácidos neutros de cadena larga (LNAA), aun después de la ingesta de glucosa. Se han reportado ensayos clínicos que señalan que las mujeres con BN son más vulnerables a los cambios en el estado de ánimo, inducidos por una dieta deficiente en triptófano, lo que sugiere una modulación alterada de los sistemas neuronales centrales de serotonina. Se ha encontrado una exagerada respuesta insulínica en pacientes con vómitos y atracones relativamente infrecuentes y con peso estable; respuestas insulínicas normales en pacientes que no han presentado atracones o conductas compensatorias importantes en cuatro semanas, y respuestas insulínicas sin picos en pacientes con vómitos, atracones más frecuentes y peso inestable, y sin un patrón basal de alimentación asociado con niveles elevados de cortisol plasmático. Se ha reportado también una correlación entre los niveles de glucosa en sangre y el estado de ánimo en pacientes bulímicos, pero no en los controles. Se reporta además una inducción de episodios de alimentación compulsiva entre los 10 y 60 minutos posteriores a la inyección de glucosa en pacientes bulímicos, a diferencia de los controles en quienes se encontró una reducción de dichos episodios, principalmente la ingesta de alimentos dulces. En la BN no se presenta el aumento normal de los niveles de cortisol en la hora posterior a la comida principal. Se han reportado además anormalidades en la prueba de supresión con dexametasona. Se han demostrado marcados cambios en la función del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), aun en ausencia de alteraciones en el peso o el índice de masa corporal. Lo anterior sugiere una activación central de la hormona estimulante de la corticotropina (CRH) y/o de factores sinérgicos, así como alteraciones en las señales que van del intestino al cerebro, las cuales se considera que acompañan a la BN y a la alimentación compulsiva en general. Los trastornos de la menstruación que también afectan a las pacientes bulímicas con peso normal, son acompañados por anormalidades en las gonadotropinas. En algunos casos, estos trastornos son comparables a los de pacientes anoréxicos con bajo peso corporal. El síndrome de ovarios poliquísticos es común en las mujeres con BN. En mujeres bulímicas amenorreicas se presentan niveles bajos de hormona luteinizante (LH) y respuestas alteradas a la hormona hipotalámica liberadora de la gonadotropina (GnRH) y la prolactina, así como niveles disminuidos de estradiol. Aunque se reportan niveles normales de testosterona en pacientes bulímicas, se presentan elevaciones matutinas de hormonas esteroideas periféricas, como la hidroprogesterona y los derivados androgénicos (dehidroepiandrosterona o DEA, y su producto sulfatado DHEAS). También resultan afectados el sistema inmune y los niveles de factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1), los cuales pueden disminuir. Las similitudes entre el desequilibrio de los sistemas serotoninérgico, noradrenérgico y dopaminérgico y lo que ocurre en la depresión son actualmente un tema controvertido y prometedor para el abordaje preventivo y terapéutico.
La alimentación compulsiva con pérdida de control (binge eating) es uno de los componentes centrales de los trastornos de la alimentación. La alimentación compulsiva aparece en forma atípica en la bulimia Salud Mental, en la que se presenta como atracón, también conocido como hartazgo, comilona, desenfreno o glotonería. Este va seguido de una conducta catártica compensatoria o de eliminación (por ejemplo, vómito autoinducido y/o uso de laxantes y/o de diuréticos) o de conductas de compensación (ayuno y/o ejercicio intenso). El ciclo se cierra con fuertes sentimientos de culpa y depresión. Cuando la sobreingesta compulsiva no se acompaña de conductas catárticas o de compensación, se conoce como Binge Eating Disorder (BED) o Trastorno de Alimentación Compulsiva.
(Hernández Escalante, Trava García, Bastarrachea Sosa, & Laviada Molina, 2003)




REFERENCIAS.

Aceituno Solis, J. (12 de feb de 04). La importancia del análisis funcional en la etiología de la anorexia y bulimia nerviosa. Madrid, España. Obtenido de 
Hernández Alcántara, A. (2011). ACERCA DE LA ETIMOLOGÍA DE "NERVOSA" EN LA BULIMIA Y ANOREXIA: UNA HISTORIA DE NERVIOS. Enseñanza e Investigación en Psicología, pp. 387-394.
Hernández Escalante, V., Trava García, M., Bastarrachea Sosa, R., & Laviada Molina, H. (2003). Trastornos bioquímicos y metabólicos de la bulimia nervosa y la alimentación compulsiva. Salud Mental, vol. 26, núm. 3.
León, P. (21 de Mayo de 2012). JUNTOS CONTRA LA ANOREXIA Y BULIMIA. 
Sierra Puentes, M. (2003,2005). La bulimia nerviosa y sus subtipos. DIVERSITAS, 9. 


sábado, 19 de mayo de 2018

Unidad 2. Sesión 5. Actividad 1. SELECCIÓN Y RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN

PRINCIPALES BUSCADORES PARA LA RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN.
FUENTES PRIMARIAS.



FUENTE SECUNDARIA


REGISTRO BIBLIOGRÁFICO EN FORMATO APA 



domingo, 13 de mayo de 2018

DELIMITACION DE UN TEMA Y PLAN DE INVESTIGACION

TEMA. LA BULIMIA Y ESTRATEGIAS DE PREVENCION
OBJETIVO GENERAL.
Saber los motivos que causan que las personas lleguen a tener bulimia y hacer un plan e iniciativa para crear conciencia en nuestros usuarios lectores para prevenir y evitar la bulimia.
OBJETIVO ESPECIFICO.
Identificar cuáles son los principales síntomas de la bulimia y quiénes son los más afectados así como también plantear una posible iniciativa para combatir y prevenir la bulimia.

RECURSOS.
Internet, computadora
Tiempos de 2 horas diarias,

ESTUDIO DE ESCARLATA.

ESQUEMA